Cuando pensamos en la palabra sexo, la mayor parte de las ideas que vienen a nuestra cabeza están relacionadas con cosas que se hacen. Sin embargo, el sexo se es, somos seres sexuados que no pueden dejar de serlo.

Este hecho de ser sexuados es una realidad que empieza en el momento de la fecundación y sólo termina cuando nos morimos. Por esa razón solemos hablar del proceso de hacerse sexuado, un proceso a lo largo del cual van apareciendo los diferentes rasgos sexuados en una combinación de modos que nos va a caracterizar, y que hará de cada cual el ser sexuado único e irrepetible que es.

Algunos  de estos rasgos sexuados son bien conocidos: los genitales, las hormonas, la distribución de vello corporal, la estructura ósea, las gónadas,…
Otros no se conocen tanto, pero también están ahí, haciéndonos diferentes: el estilo de juego, el estilo de comunicación, la expresividad afectiva….

Cada mujer y cada hombre, cada ser sexuado es, se comporta, se relaciona según sus propios modos, tiene su propia vivencia de lo que significa ser mujer o ser hombre, y por tanto, puede o no coincidir con los demás hombres y mujeres en su forma de serlo.

También nuestras hijas e hijos tienen su propio estilo de ser chicas y chicos, un estilo propio, diferente e igual de valioso que los estilos de los demás.

En ocasiones puede sorprendernos la peculiar forma de ser mujer o de ser hombre que tiene nuestro hijo o hija. Puede ser poco habitual entre los hombres de la familia y del barrio comportarse de esa manera, tener esos intereses, mostrar esas habilidades… En esas diferencias nos está mostrando SU PROPIA FORMA DE SER SEXUADO, y son tan importantes como su color de pelo, la forma de sus pies, ese lunar en la espalda, la amplitud de su sonrisa o la sonoridad de sus besos… Son característica propias que le hacen ser quien es.

¿Cuál es nuestro papel como padres y madres en este proceso?

Ayudarles a conocerse y a valorar su peculiar forma de ser mujer u hombre, guiando su descubrimiento de las diferencias cuando son muy pequeños y apoyando las curiosidades cuando son más mayores.

Favorecer el respeto por la forma de ser de los otros chicos y chicas, nombrando las diferencias como una riqueza y no como problemas.

Dar una respuesta amplia a la pregunta ¿qué hace a una mujer ser mujer y a un hombre ser hombre?, de manera que lo que viven y sienten siempre pueda estar incluido.

En definitiva, mostrarles de forma cotidiana lo valiosa que es su peculiar manera de ser, que NO HAY NINGUNA MUJER O NINGÚN HOMBRE EN EL MUNDO COMO ELLOS y eso nos encanta.

Si quieres profundizar un poco más en alguno de estos aspectos, te animamos a que asistas a nuestro próximo Taller de educación sexual para familias el día 8 de mayo en Espacio Kenko, de 6:30 a 8:30.

Almudena Herranz Roldán
Responsable del área de Transexualidad e Infancia de Sexorum.
Docente del Postgrado en Sexología de la Universidad de Alcalá de Henares y del Programa de Sexología Avanzada del Instituto de Sexología In.Ci.Sex.