Imagen extraída de http://www.blogdecine.com/criticas/el-nido-vacio-inteligente-retrato-psicologico-de-un-hombre-en-crisis

Con motivo de las recientes fechas navideñas nos detenemos a mirar un episodio biográfico de gran interés en la historia de muchas mujeres y hombres.

Y decimos de gran interés (sexológico),  porque como sexólogas  esta es nuestra mirada, siendo  el hecho sexual humano el marco desde el que contemplamos cualquier fenómeno que atañe a los sujetos. Desde aquí,  pensamos, curioseamos  y descubrimos los sexos,  buscando  hacer más comprensible las experiencias vividas por hombres y mujeres,  y  no solo para  estos,  sino también para quienes desde diferentes lugares los acompañan en sus trayectorias de vida.

Durante los pasados  días festivos muchos se han  juntado para celebrar  alrededor del hogar, y suele ocurrir que  aquellos que ya no conviven juntos, los hijos,  vuelvan por unos días a estar con sus familias de origen. Así,  en esta ocasión  nos acercamos a un  fenómeno conocido  como  nido vacío y  su implicación en la vida de mujeres y hombres. Se nombra  como nido vacío la experiencia vivida por hombres y mujeres ante la marcha de sus hijos de la vivienda familiar,  que inician una vida independiente de la misma.

Como decíamos, nuestra mirada facilita que las preguntas en torno  a los sexos se nos amontonen:

¿Cómo afecta la marcha de los hijos  a su sexuación? ¿Qué cambia en la mujer y/o el hombre que son? ¿Cómo es la vivencia de cada miembro de la pareja de ese momento biográfico que supone la salida de los hijos del hogar? ¿Qué malestares, de darse, aparecieron? ¿De qué manera han introducido cambios, reajustes? ¿Con qué cosas encuentran ahora gusto juntos? ¿Con qué proyectos pueden seguir realizándose como la mujer/hombre/pareja que son? ¿Qué es lo anhelado, si es que lo hay, ante este nuevo escenario? ¿Es cuidar, saberse necesitado, criar, crear con el otro…? ¿Pueden encontrar otros lugares donde estas cuestiones estén presentes? ¿De qué manera modifica este hecho el lugar, la importancia que ocupa la pareja?  ¿Cómo de significante soy para  el otro cuando han dejado de estar  o han cambiado algunas de esas cosas: cuidado de hijos, trabajo, cuerpo, salud…?

Desde otros lugares son otros los enfoques y así con la expresión “nido vacío”  se nombra no solo  la ausencia de los hijos, sino  que al mismo tiempo da por sentado que no queda nada más, siendo el vacío la única posibilidad. Vacío que descubrimos puede hacer referencia a diferentes cuestiones:

Vacíos  en la identidad sexuada de uno, otro u ambos miembros de la pareja. Así, cuando para la mujer u hombre que soy, el desempeño de la maternidad y paternidad a través de  la convivencia con los hijos era lo que  en gran medida me daba sentido,  pueden aparecer malestares al cambiar el contexto. Y tal vez desde aquí  se cuestionen la valía de la mujer y el hombre que son ahora que los hijos no están presentes de la misma manera.

Vacíos al desaparecer de la manera que era, la vía de realización de los hijos. Y es que aunque el proyecto (los hijos, la familia) continúe, lo hace de otra forma no mediada por la convivencia y todo lo que la misma implica. Sin embargo, queda el cuidado, la preocupación, los tiempos compartidos en visitas,  las llamadas de teléfono,  el acompañamiento a los nuevos proyectos de los  hijos…etc. Partiendo desde aquí, podemos indagar en  cuales de esas cosas del proyecto de familia encontraban la realización como mujer, hombre y pareja, y así tal vez  algunas puedan seguir estando tomando formas distintas.

Y vacíos también en relación al otro, cuando la significancia de la pareja puede que  cambie, cuando en ocasiones ha sido desplazada,  y cuando ante la vuelta a ese ser dos algunas veces se precisa  reubicar  el proyecto de pareja, el sentido,  los tiempos, los espacios.

Sin embargo,  el vacío no es la única posibilidad  ya que es mucho aquello  que puede  habitar este periodo  y muchas otras las maneras de transitar por el  mismo.

Así por ejemplo,  es posible que aparezcan otros proyectos a crear que les traigan nuevos recorridos a través de los que realizarse, que les permitan desarrollar posibilidades y deseos con los que sentirse satisfechos como la mujer y el hombre que son.  Pero también puede  que sean capaces de encontrar vías de realización similares al proyecto de hijo desde otros lugares, e incluso que lo que quede de esa vía de los hijos, aunque los ubique en  un escenario diferente, traiga una manera válida para ellos.

Es interesante diferenciar el hecho concreto de la marcha de los hijos de otras cosas que ocurren  a  un tiempo similar y pueden sobreañadir dificultades o malestares, como pueden ser la jubilación, la menopausia, el deterioro de la salud, las necesidades de cuidado de los mayores de la familia…etc.

Nombrar un episodio biográfico común de la vida de muchas parejas como algo patológico da por sentado que intrínseco a este evento siempre se darán malestares, y que además no serán capaces de gestionar los mismos. Sucede de  manera similar con otros muchos eventos como son la menopausia, la  jubilación, un proceso de enfermedad,  o la muerte de la pareja entre otros. La propuesta sería poder contemplar todos ellos como periodos de tránsito, es más, poder pensar a los sexos como lo que son, sujetos en tránsito.

Y es que , cuando lo central dejan de ser los sujetos y sus experiencias, desplazados por los hechos y lo exótico de estos,  en algunas ocasiones se pierde la referencia ¡¡y muchas otras veces hasta el sentido!!

 

Miriam Sobrino Olmedo. Sexóloga y matrona