Madre de dos hijos. Miro con distancia la contundencia del o el No  con el que ubicarme ante la pregunta ¿Volveré a ser madre?. Parece extraño que las experiencias de maternidad  que me han atravesado no me empujen fuera de los márgenes  de esa “ambivalencia ante el deseo de maternidad”. Siento que esa puerta entre abierta constata un deseo, una necesidad. Y no es la de ser madre de nuevo, sino la de seguir conversando. Quiero dialogar con esa posibilidad, más allá de su realización. Entregarme sin pretensiones de escrutinio a la charla gustosa, esa que embriaga los sentidos y  sobrepasa  la razón. La sexología me ayuda a entenderme como la mujer  que soy, que voy siendo. Y hoy, invito a la  tertulia a otras voces, otros pensamientos que van desmadejando el ovillo. Otra búsqueda, la de seguir tirando del hilo del deseo de maternidad y paternidad, como proceso, como diálogo que explora los significados de unas y otros.

Aquí están, una tarde cualquiera en mi cabeza. Compartiendo, pidiéndose y dándose la palabra. Gracias por participar en el coloquio.

Cuando empiezas a dejar entrever en lo que andas metida, en fin, a hablar abiertamente de tu búsqueda, constatas las ganas, casi diría la necesidad, que hay de compartir sensaciones con otras personas que están en la misma situación que tú. Te das cuenta entonces de la cantidad de historias ocultas que hay en torno al deseo de ser madre o de ser padres, de lo silenciosamente que se vive este estado intermedio, este umbral entre el “vamos a ello” y  el “aún no estamos (Silvia Nanclares. Quien quiere ser madre. 2017)

“Partiendo del hecho estadístico de que la mayor parte de los seres humanos desea procrear, ¿cuándo, cómo y, sobre todo por qué se desea criar hijos?. El siglo XX acuñó la expresión “hijos deseados”, procedente de los movimientos feministas contra la imposición de reducir a las mujeres a ser “procreadoras a la fuerza”, a “cumplir con la naturaleza y la especie”. Por ello puede entenderse que ese deseo fuera velado por el rechazo de la imposición. Al afirmar “hijos, los deseados” se ha estado rechazando tal imposición, pero de lo que aquí se trata no es ya de rechazar lo impuesto (sea ley divina o de la naturaleza) sino de explicar lo deseable, es decir: por qué procrear es o puede ser obra del deseo. ¿Es inteligible como obra de la naturaleza o de los sujetos?. Se entenderá, aunque no lo hayamos dicho, que está en juego el debate sobre el célebre y polémico instinto maternal que mantuvo a la mujer en sus funciones naturales y fuera de la categoría de sujeto, bajo el viejo modelo del locus genitalis”.(Efigenio Amezúa, Teoría de los sexos 1999)

¿Qué clase de instinto es este que se manifiesta en unas mujeres sí y en  otras no? ¿Hay que considerar anormales a quienes lo ignoran? ¿Qué pensar de una conducta patológica que afecta a tantas mujeres de condiciones diferentes  y que se prolonga durante siglos?… El amor maternal es solo un sentimiento humano. Y es, como todo sentimiento, incierto, frágil e imperfecto. Contrariamente a las ideas que hemos recibido, tal vez no esté profundamente inscrito en la naturaleza femenina”.( Elisabeth Badinter ¿Existe el instinto maternal? 1991)

“El deseo de maternidad, es decir, la disposición o la actitud positiva de una mujer ante la posibilidad de que se produzca un embarazo. Con deseo de maternidad me refiero a un deseo difuso no objetivado, variable, vinculado a imaginarios y valores, pero que no necesariamente va a buscar su realización…Lo distingo además del deseo de hijo con el que me refiero a un deseo concreto y focalizado en una hija o un hijo individualizado y propio”. (Elixabete Imaz. Convertirse en madre, etnografía del tiempo de gestación. 2010)

 “Como ocurre con la mayor parte de las cosas importantes que nos caracterizan como seres humanos, no sabemos realmente porqué deseamos tener hijos … Las personas, lejos de ser electores racionales, somos agregados de preferencias conflictivas, mal definidas y cambiantes. Por eso un hijo puede ser entendido al mismo tiempo como una elección que se toma como vía para la realización individual y como obstáculo para el desarrollo personal.(Carolina del Olmo. ¿Dónde está mi tribu?.2013)

No todos los caminos comienzan con un deseo de tener un hijo, como mínimo no uno muy obvio….Referirse al paso a la maternidad como una consecuencia exclusiva del propio deseo de las mujeres de ser madres puede originar y mantener falsas impresiones… Suponer que una mujer o bien desea parir y criar hijos o bien desea competir en la esfera pública oprime otros deseos reales de un número indeterminado de mujeres que no desean ni una cosa ni la otra ( Orna Donath . Madres Arrepentidas. 2015)

Hacer un hijo es un acto libre y creador. Al mismo tiempo es obra del deseo. Un hijo es obra de dos. La expresión “hijos biológicos es equívoca y falaz. Los hijos, como sujetos que son, son biográficos y obra, en suma, de interacciones sexuadas…El predominio de la noción biológica sobre la biográfica trae consigo otros equívocos: la separación de las nociones de engendrar de las otras inseparables de la crianza y educación. Combinarlas requiere un proyecto. (Efigenio Amezúa. El sexo: Historia de una idea.2003)

“No hemos podido detectar una mayor  tendencia por parte de varones ni de mujeres a desear descendencia. La decisión de cuándo ha llegado el momento de tener cada hijo se toma en pareja”.( Elixabete Imaz.¿Y vosotros para cuándo? El deseo, la decisión y el momento adecuado para la paternidad en las parejas vascas contemporáneas. 2005)

“En el mundo que estás a punto de entrar, y pese a los discursos a cerca de los tiempos que cambian, una mujer que espera un hijo sin estar casada es vista, la mayor parte de las veces, como una irresponsable. En el mejor de los casos, como una extravagante o una provocadora. O como una heroína. Nunca como una madre igual a todas las demás”. (Oriana Fallaci. Carta a un niño que nunca nació.1975)

Desde Sexorum acompañamos a mujeres, hombres y parejas en esas conversaciones alrededor de los proyectos que desean, que anhelan, que buscan, que tienen sentido para quienes son. Entre ellos, el deseo de maternidad y paternidad tiene un lugar privilegiado en las biografias de mujeres y hombres. Un deseo que para algunos y algunas toma presencia  junto a ciertos  malestares.